Ciudad Serdan, Julio 18 - 2025. Persisten denuncias de corrupción en el penal de Ciudad Serdán, sin acciones contundentes
Pese a múltiples denuncias por extorsión, abuso de autoridad y presunto ingreso de drogas, autoridades penitenciarias no han realizado cambios en el personal del Centro de Reinserción Social de Ciudad Serdán.


Mientras en otros centros penitenciarios del estado ya han sido removidos algunos funcionarios por diversas irregularidades, el penal de Ciudad Serdán permanece sin cambios, a pesar de los constantes señalamientos por parte de internas y familiares.
Uno de los focos de atención es el Módulo E, donde un grupo de internas ha solicitado justicia sin obtener respuesta. Las denuncias apuntan directamente a una interna identificada como Sady, y su pareja sentimental Fatima Q, quien presuntamente goza de privilegios dentro del módulo debido a su cercanía con la subdirectora Fanny, misma que bajo el cobijo de la Directora Liliana N, hace lo que quiere no lo con las PPLs si no hasta con sus propias compañeras.
Según testimonios, Sady estaría involucrada en la distribución de droga dentro del penal, operación que —según las internas— se realiza con total impunidad.
“Sady tiene control del módulo, nadie le dice nada porque es la ‘consentida’ de la subdirectora Fanny. Se porta bien frente al personal, pero todas sabemos cómo se mueve la droga y quién la reparte”, denunció una interna bajo anonimato por miedo a represalias.
Además, señalan que en la maquiladora del penal también hay movimiento constante de sustancias ilegales, aunque hasta ahora no ha habido acciones por parte de las autoridades para frenar esta situación.
Organizaciones civiles y familiares de internas exigen que se realice una auditoría independiente y que se investigue a fondo el actuar del personal penitenciario, especialmente en el Módulo E.
“Lo raro es que en otros penales ya hubo consecuencias, pero aquí no pasa nada. ¿A quién están protegiendo?”, cuestionó una familiar afuera del centro penitenciario.
Las internas piden no sólo atención a las irregularidades, sino también que se garantice su seguridad y el respeto a sus derechos humanos dentro de la institución.
Y por si fuera poco no hay agua para las PPL,  pero si para las pipas de agua que entran a comprar el vital liquido de un pozo que esta al interior del mismo reclusorio femenil.